Condenan a una policía y agente de seguridad por extorsión y secuestro
Un nuevo golpe al crimen organizado se dio ayer en Rosario, donde una mujer policía y su pareja, agente de seguridad privada, fueron condenados a prisión por participar en un caso de extorsión, secuestro y usura, vinculados a una de las bandas narco más peligrosas de la región. El caso pone en evidencia el vínculo entre las fuerzas de seguridad y el narcotráfico en el contexto de los préstamos informales “gota a gota”.
El Juez Rafael Coria dictó sentencia en un caso que sacudió la ciudad de Rosario: Yasmila Arredondo, una oficial de policía de 30 años, y su pareja, Damián Sosa, un agente de seguridad privada de 23 años, fueron condenados a 5 años de prisión por su participación en una serie de delitos relacionados con una banda narco. El juicio reveló cómo los condenados, actuando como “guardaespaldas” de un préstamo narco, se involucraron en una compleja red de extorsión y secuestro en favor de la organización criminal liderada por Cristian Nicolás Pupito Avalle, un integrante de la segunda línea de “Los Monos”.
La historia comenzó en 2023, cuando la víctima, un hombre que había solicitado un préstamo de 300 mil pesos a la banda, fue objeto de una brutal extorsión. El monto original pasó de 300 mil a 4 millones de pesos debido a las condiciones de los préstamos “gota a gota” que imponen los grupos de prestamistas ilegales. Al verse incapaz de cumplir con la deuda, la víctima fue intimidada por Arredondo y Sosa, quienes exigían pagos exorbitantes bajo amenazas de violencia. Las exigencias se hicieron cada vez más agresivas, incluyendo el secuestro de la víctima, quien fue golpeado, amenazado y obligado a firmar documentos de compromiso bajo coacción.
El modus operandi de los condenados se desarrolló en el marco de una compleja red de préstamos informales en la que los intereses son desmesurados, y donde las víctimas son presionadas para pagar bajo amenazas físicas. Los condenados, además de participar en el secuestro, también usaron armas de fuego para intimidar a la víctima, quien fue golpeado y trasladado contra su voluntad a diferentes lugares para exigirle el dinero que debía entregar.
La investigación, liderada por el fiscal José Luis Caterina, se centró en el seguimiento de las actividades de Arredondo y Sosa, quienes, tras ser detenidos, fueron condenados a prisión por su complicidad en los delitos. Aunque se detuvo a los principales responsables, T.M. y R.M., quienes también formaban parte de la operación, aún siguen prófugos.
La condena de Yasmila Arredondo y Damián Sosa representa un avance significativo en la lucha contra el narcotráfico y la corrupción dentro de las fuerzas de seguridad. El caso no solo revela la vinculación de policías y agentes de seguridad privada con organizaciones criminales, sino también la violencia extrema que conlleva el negocio de los préstamos informales en manos del narcotráfico. La justicia ha dado un paso importante, pero el desafío sigue siendo enorme para desmantelar estas redes de extorsión que continúan operando en las sombras de la economía ilegal.