“Si te dejo solo acá, a vos te matan”

Por María Fernanda Rey

Juan Manuel tiene 41 años, y fue protagonista de un acto que conmovió a toda la ciudad de Rosario. Evitó que los vecinos linchen a un ladrón de 20 años que acababa de robarle los espejos de su moto, en el barrio de Arroyito.

La escena se repite en toda la ciudad de Rosario. Robos, balaceras, arrebatos violentos y en muchos casos, un final tan trágico como el mismo hecho de inseguridad: la sed de venganza de muchas personas que, en vez de pedir justicia, necesitan ver sangre, hartos de que “nadie haga nada”, como muchas víctimas de los delincuentes refieren.

“Si te dejo solo acá, a vos te matan”, le dijo Juan Manuel al ladrón, a quien ya tenía reducido, ante su mirada aterrada, mientras esperaban la llegada de la policía, y los vecinos querían hacer justicia por mano propia.

Con él hablamos sobre sus sentimientos en un momento en el cual pudo decidir sobre la vida de otro ser humano, dejándolo librado a su suerte.

– ¿Qué te llevó a defender al sujeto que te acababa de asaltar?

Los valores que traigo de mi casa, que es de clase media trabajadora, vengo del Barrio Empalme Graneros, que desde hace tiempo es “zona roja” en cuanto a inseguridad, pero tuve la suerte de tener a mis padres que me enseñaron a ser un buen tipo. Y saber que no tengo el derecho de decidir que maten a un delincuente a quien que ya tenía reducido. Con total estupor me miraba, yo le decía que estaba mal lo que había hecho, que no quería verlo más por el barrio, mientras la gente pasaba, insultaba y yo rogaba que no tarde tanto el 911. En un momento tuve que intervenir, pedir que usaran la cabeza, no podíamos permitir que maten a ese muchacho, por más delincuente que sea”.

Juan Manuel cuenta que hace diez años vive en Arroyito (se quedó sin trabajo al inicio de la pandemia) y que es testigo del cambio lamentable que se fue dando en ese lugar, la decadencia que tuvo un barrio en el cual la gente se sentaba en la puerta de su casa a charlar y como, de un tiempo a esta parte, se han incrementado los hechos de inseguridad.

Pese a todo esto, reitera: “Si bien cometió el error de ser un delincuente, nadie tiene el derecho de disponer de su vida”.

La voz se le quiebra cuando habla de sus padres, Graciela y Edgardo: “son dos personas excelentes, que la han peleado siempre, y me han dado muy buenos ejemplos” .

Lo educaron y le dieron lo mejor, y esto incluye las enseñanzas que recibió en el Colegio Sagrado Corazón, cuyo lema lo ha marcado en la vida, y lo comparte con nosotros: “Hombres de fe, hombres de saber, hombre amigo de los hombres”.

Según nos manifiesta, realizó mucha militancia social, ayudando no sólo a alfabetizar a la gente en los barrios, sino acompañando y conteniendo a personas vulnerables y fue justamente eso lo que lo llevó a intentar detener el linchamiento.

“Tener esa militancia, cuando veía a ese chico que estaba tirado en el piso, acariciándome la zapatilla como diciendo “no te vayas”, mientras muchos pedían sangre, me ayudó a obrar así, la sangre de otro no va a solucionar nada, como sociedad no podemos permitirnos estas cosas, eso es retroceder, uno busca que la sociedad avance, aunque entiendo que todo es difícil en este momento por la pandemia, hay algo que se llama sentido común y respeto por la vida, y eso lo debemos hacer valer”, cierra Juan Manuel.

Fuente: RosarioYa.com.ar