Reconocieron el cuerpo hallado en la Autopista Rosario-Córdoba

Mario Ezequiel Rodríguez comenzó a buscar a su padre que había desaparecido. En la morgue encontró su cuerpo seccionado. Había sido atropellado por un auto que la policía detuvo pero dejó seguir sin consignar la patente y el nombre del conductor.

Mario Luis Rodríguez tenía 55 años. Era vendedor ambulante en el centro rosarino y le gustaban las carreras de caballos. Había tenido algunos problemas psiquiátricos, lo que no le impedía mostrar un enorme corazón para sus cuatro hijos. Vivía al fondo de calle Ayacucho, al 6700 en un predio fiscal junto a decenas de familias desde hacía varios años. Desde allí salió en los primeros días de marzo. No lo volvieron a ver más. En la segunda semana del mes de marzo su hijo Mario Ezequiel Rodríguez, comenzó a buscarlo con impaciencia. No era la primera vez que desaparecía, pero esta vez su hijo sentía algo distinto. Comenzó por la seccional 11º, la de su barrio, donde le pidieron una foto actual.

Finalmente lo llamaron desde la comisaría de Pérez, porque había aparecido el cuerpo de un hombre. El último sábado fue al Instituto Médico Legal, de 3 de Febrero y Avellaneda, donde pudo comprobar que la víctima no era su padre. En ese trámite los médicos le dijeron que había otra persona, sin reconocimiento, que estaba en la morgue desde el 15 de marzo. Lo había llevado la policía de Funes, pero como su padre no viajaba nunca en esa dirección lo descartó.

Decidió entonces esperarlo el 1º de abril en la puerta del banco donde debía cobrar su jubilación. Pero no apareció. La memoria le jugó entonces una buena pasada: Recordó que había acompañado varias veces a su padre a apostar en carreras de caballos, a un lugar que quedaba frente a la Plaza Montenegro. Cuando llegó a las oficinas del Jockey Club, de la cortada Barón de Maua, reconoció a un amigo de su padre. Era un hombre que vendía las revistas con las carreras.

El hombre le dio el peor de los datos, pero que iluminó finalmente su búsqueda. Dijo haber reconocido las zapatillas que tenían puestas su padre en una nota de Canal 5, que mostró a un hombre atropellado en un accidente ocurrido el domingo 15 de marzo a la madrugada en la autopista Rosario Córdoba, a la altura del kilómetro 311. Ezequiel busco en la web y encontró el video que explicaba que “en circunstancias aún poco claras, un hombre murió el fin de semana tras ser arrollado por varios vehículos en el kilómetro 311 de la autopista que une Rosario con Córdoba, a la altura de la localidad de Funes. Según trascendió, la víctima fatal habría intentado cruzar la autovía durante la madrugada del domingo y no fue advertido por los conductores que circulaban en ese momento, razón por la cual fue embestido en varias oportunidades y su cuerpo quedó absolutamente destruido”, explicaba la nota periodística

“El miércoles a la tarde me fui a la morgue, y allí me recibió una señora y el mismo muchacho que me había atendido el sábado. Me describe que el cuerpo estaba todo aplastado y el faltaba la mitad. Lo habían pasado por arriba muchos autos, al parecer”, le relató Mario Ezequiel a este cronista. “Le pedí al muchacho que se fijara si tenía ojos verdes y pelo canoso, porque no me lo podía mostrar, según me explicó. Pero cuando volvió veo que trae en sus manos un bollito: era la constancia de extravío del documento de mi padre. Allí decía Mario Luis Rodríguez, su número de DNI y el nombre de su madre. Estaba todo ensangrentado y lo tenía en uno de los bolsillos de su campera”, explica el hijo. “Entonces supe que era él. No lo podía creer”.

El jueves por la mañana Mario Ezequiel fue recibido por el defensor Gustavo Franceschetti, quien tomó intervención en el caso ante la sospecha que podría tratarse de un caso de violencia institucional. Sin embargo los elementos que hay hasta el momento alcanzan para pensar que se está frente a un acto de corrupción policial. El dato lo brinda el propio Ezequiel. “Fui con un abogado amigo a ver el expediente en la fiscalía y me dijeron que el Comando Radioeléctrico de Roldán había detenido a un Mercedes Benz color negro por haber atropellado a una persona en la autopista, pero que cuando se dieron cuenta que había sido en jurisdicción de la comisaría 23 de Funes, lo mandaron para allá a hacer al denuncia. Es todo muy irregular y confuso” dice Ezequiel, quien asegura que “en el expediente no está asentada la identidad del conductor ni mucho menos la patente”.

Tal vez sabiendo de la irregularidad, la propia fuerza hizo trascender el 20 de marzo por un medio de Funes, esta versión: ” En la madrugada del domingo 15 de marzo de 2015, poco después de las 5, un hombre que circulaba en un automóvil Mercedes Benz por autopista desde Rosario a Córdoba, unos dos mil metros antes de la A012, sintió que le pasaba por encima con su automóvil a un perro muerto. Persuadido de que esa situación podía provocar un accidente, resolvió realizar una denuncia en la Comisaría de Roldán. Una vez que por cuestión de jurisdicción la Policía de Funes se hizo presente en el lugar, a la altura del kilómetro 311, comprobó que en realidad el cuerpo mencionado por el denunciante era un hombre de entre 40 y 50 años, que seguramente fue atropellado y luego arrollado por varios vehículos, tal como ocurrido en la ruta 9 una semana atrás. A diferencia de ese hecho, donde los familiares de la víctima hicieron la denuncia, y se logró identificar el cuerpo, esta vez la fiscal todavía no logró determinar la identidad del hombre, que apareció en la calzada convertido en una masa de carne informe. Los restos del cuerpo y las manchas de sangre recorren unos 170 metros de la autopista. Fuentes judiciales revelaron que se está tratando de establecer la identidad del hombre a través de una huella digital, pero hasta el momento no hubo resultado positivo. La fiscal Mariana Prunotto, que entiende en la causa, también mandó a evaluar la zona y relevar la posible presencia de cámaras en el trayecto. Lo único que se encontró en la zona es una espejo retrovisor revestido de plástico color negro” concluía la publicación.

Ezequiel asegura que su padre nunca deambuló por esa zona, menos a las cuatro de la mañana hacia Roldán. “Estaba medicado, pero conocía bien todo lo que ocurría. Somos cuatro hermanos, yo salí hace dos de la cárcel, y mis otros dos hermanos están presos, uno en Piñero y otro en la sub comisaría 19º de Las Flores. Mi papá nunca nos abandono, nos visitaba siempre, sabía en qué juzgado estaban las causas, y lo que pasaba. No hay explicación sobre el lugar donde apareció”, apuntó.

Además de la sospecha sobre el accionar de la policial de Roldán, el joven tampoco entiende porque el cuerpo de su padre estuvo en la morgue desde el 15 de marzo al 1º de abril sin haber sido identificado a pesar de que tenía su identidad en el bolsillo de su campera.

Mario Luis Rodríguez fue atropellado el 15 de marzo, por uno o varios vehículos en circunstancias que nadie pudo esclarecer aún. Pero sus derechos y los de su familia, lo fueron aún más, en las semanas que procedieron a su muerte.

“Lo único que pido es que me devuelvan el cuerpo de mi padre para poder enterrarlo en paz, y que mis dos hermanos puedan venir a darle una despedida. Sólo eso quiero, y que alguien se haga cargo de todo lo que pasó” concluye Ezequiel con un nudo en su garganta.

Por José Maggi Fuente: Pagina 12/Rosario